PROTESTA AGROGANADERA
«El sector se muere y necesita un plan de choque ya», exige la Unión de Campesinos
20.05.10 - 00:45 - J. SANZ | VALLADOLID
Decenas de agricultores procedentes de las nueve provincias de la comunidad volvieron a tomar ayer las calles del centro de la ciudad, como ya hicieran sus homólogos de la provincia hace tres semanas, para protestar por la «peor situación de crisis que atraviesa el campo en su historia» y exigir, de paso, medidas urgentes a los gobiernos autonómico y nacional.
Los manifestantes, convocados una vez más en solitario por la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) y encabezados por seis tractores, recorrieron a ritmo cansino las calles que separan las plazas de Colón y Mayor -Miguel Íscar, Duque de la Victoria y Ferrari- y pusieron así su granito de arena para colapsar un entorno ya de por sí colapsado por el tráfico, debido al comienzo de las obras de reforma del Paseo de Zorrilla.
Los policías municipales llegaron a cortar vías principales, como Dos de Mayo, la propia Miguel Íscar o los accesos a la Plaza España desde minutos antes de las 13.00 horas, cuando partió la manifestación, hasta pasadas las 14.00, a su llegada a la Plaza Mayor.
Cierre de explotaciones
Hasta seiscientos agricultores, llegados en su mayoría en autobuses, participaron en una protesta con tintes casi dramáticos debido a la acuciante situación de un campo que «agoniza». En el 2009 cerraron el «6% de las explotaciones de la comunidad y mucho nos tememos que este año va a ser aún peor», advirtió el líder regional de UCCL, Jesús Manuel González Palacín, antes de concretar que «el sector se muere y necesita un plan de choque, ya impulsado por el Gobierno en otros sectores, como la construcción o la banca».
Los agricultores y ganaderos que ayer recorrieron la ciudad confirmaban punto por punto sus palabras. Bastaba con preguntarles al azar. «El coste de producción del litro de leche está a 40 céntimos y a nosotros nos pagan 22 ó 24», resumían los hermanos ganaderos abulenses Juan Manuel y Emiliano Martín. Algo muy similar explicaba un agricultor burgalés, Juan Ramón Arandilla: «Tenemos precios de hace 35 años, mientras los costes del gasóleo, la luz o los fertilizantes se están multiplicando».
Y así, claro, el campo se muere, pero literalmente. «El sector está abandonado y así es imposible mantener las explotaciones. El resultado es la despoblación de nuestros pueblos», lamentaba otro agricultor segoviano, Jesús San Juan.
La crisis afecta a todos los negocios vinculados al campo por igual y, en el caso de Zamora, sacude también con fuerza al ovino y al vitivinícola: «Las explotaciones ganaderas están cerrando y con el mantenimiento del precio de la uva sólo se van a cubrir los costes de producción», resume el coordinador zamorano de UCCL, Enrique Cortés. Su homólogo de Palencia, Francisco Salvador, añade que «estamos al límite y pedimos ayudas directas para que las explotaciones de la comunidad puedan ser rentables». Ignacio Arias, de UCCL Valladolid, concluye: «La situación del campo está peor que nunca por la dejadez absoluta de las administraciones».
La solución, a juicio del líder regional del sindicato, Jesús Manuel González Palacín, pasa no sólo por las ayudas directas ('mínimis') sino también por controlar las importaciones, habilitar mecanismos de intervención que «garanticen los precios», elaborar un «código de buenas prácticas» para las grandes empresas y abaratar los costes del gasóleo y de la electricidad, es decir, sacar adelante un «plan de choque».
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